A seis meses del crimen de Anahí Benítez, marchan por “Verdad y Justicia”

La comunidad educativa de la Escuela Normal Antonio Mentruyt (ENAM) de Banfield marchó el sábado para exigir verdad y justicia por Anahí Benítez, a seis meses de la causa.

Marta Balmaceda es profesora de la ENAM desde 2010, está a cargo de las materias de Sociología, Proyecto de Investigación y Trabajo y Ciudadanía. Entre más de los mil de alumnos que integran el colegio, conoció a Anahí por cruzarla en los pasillos en distintas ocasiones. “Fue muy difícil regresar a las clases después de que nos confirmaran la noticia”, lamentó. Era el último fin de semana de las vacaciones de invierno cuando desapareció, y ese lunes Anahí no se presentó a la escuela.

Anahí Benitez tenía 16 años y la encontraron muerta y violada en la Reserva Santa Catalina de Llavallol el 4 de agosto de 2017, después de seis días de haber desaparecido de su casa.

-¿Cuáles son las preguntas que aún le reclaman a la Justicia?

-Hay un punto que es crucial, que son los cuatro días que Anahí estuvo viva y, a pesar de los esfuerzos por buscarla y toda la movida que se hizo desde la institución y desde otros lugares, no la encontraron. A pesar de que en esos cuatro días se hicieron rastrillajes en la reserva y una serie de accionares policiales, no la encontraron. Nosotros nos enteramos al sexto día del asesinato de Anahí, y cuando nos enteramos ya llevaba dos días de muerte. Lo que nosotros nos preguntamos es cómo buscaron, por qué si rastrillaron en la reserva no la encontraron, y después de golpe aparece un cuerpo a campo descubierto, semi enterrado. Si era tan obvio el lugar donde la encontraron, ¿por qué no la encontraron antes? Nuestras dudas están en torno a eso, el accionar que se hizo desde la Policía y desde la Justicia, me parece que no buscaron desde el lugar que debían haber buscado.

-¿Cómo se encuentra la causa?

-La causa está enfocada en base a dos detenciones, y esas dos detenciones no sé qué grado de firmeza tienen, pero apuntan a la teoría de un femicidio. Particularmente, creo que la teoría del femicidio es lo que más fácilmente cierra el caso, y me parece que hay otras puntas que no se hurgaron y hay un accionar que no se revisó de los días de búsqueda mientras Anahí estuvo viva. Esos días apuntaron la búsqueda a los compañeros, a ver qué sabían los compañeros, y no fueron por otros lugares. Claramente hubo hipótesis que manejaron y que después se cayeron, como fue el caso con el profesor de matemáticas. Es muy fácil cerrar el caso a partir de acusar a alguien, pero cuando eso no se sostuvo cayó, y entonces aparecieron los dos ahora imputados. No sé si esta acusación se podrá sostener o no, pero lo que nos queda a nosotros como duda es si el procedimiento que se llevó a cabo fue el correcto.

Actualmente hay dos detenidos con prisión preventiva imputados en la causa de Anahí: Marcos Bazán (34) y Sergio Villalba (40), procesados bajo los cargos de “privación ilegal de la libertad y homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causa y violencia de género”. En el caso de Villalba se complejiza por “robo y abuso sexual con acceso carnal”, al haber encontrado su ADN dentro del cuerpo de la víctima y por haberse comprobado que le retuvo su celular.

-¿Creés que las personas detenidas son las culpables o están encubriendo algo más?

-Yo no lo sé, yo no lo podría saber, no tengo las pruebas como para decirlo. Yo creo que hay algo que está mal, yo creo que se tendría que haber hecho otro tipo de búsqueda, sin cierta desidia en la búsqueda como centrarse en las cuestiones íntimas de Anahí, en el círculo chico de sus compañeros y acusarlos de que algo sabían, porque sucedió eso. Creo que hay otras cosas que quizás no se hayan investigado y por eso todavía no cierran la causa.

El domingo se cumplieron seis meses de su asesinato y, una vez más, los compañeros, amigos y familiares de Anahí se movilizaron para visibilizar su causa. Esta vez, la convocatoria fue el sábado en las puertas del ENAM, sobre la calle Manuel Castro 990, e Banfield, desde donde marcharon hasta la plaza Grigera, frente a la Municipalidad de Lomas de Zamora.

-¿Por qué se movilizan?

-Todos los meses hicimos una actividad distinta. A partir del mismo día que nos enteramos del asesinato de Anahí, que recibimos la confirmación. Fue terrible porque se guardaba la esperanza de encontrarla viva o que se confirme que no era el cuerpo de Anahí. Hubo momentos de mucha tensión, los chicos estaban muy angustiados. Fue un golpe durísimo para toda la comunidad, fue muy difícil el regreso a clase. Todas nuestras actividades tratan de algún modo de mantener el reclamo y de saber qué es lo que pasó realmente con Anahí. Exigimos verdad y justicia porque creemos que si no hay verdad no hay justicia. Si cierran el caso porque hay que cerrarlo no vamos a saber la verdad, y la justicia no sería justa. Decidimos recordar a Anahí como era ella, creativa, con sus cuadros, con el arte. Creo que eso significa también como una compensación emocional para los chicos. Si bien no les quita dolor, que se haga una actividad donde se presente poesía, músicos o malabares, es una manera de elaborar el duelo y de poder sostener el dolor que tienen, porque quedó en la escuela como una herida abierta.

Nota política del Sur