La UNLa homenajeó Héctor Rossetto,  Gran Maestro Internacional y cinco veces campeón nacional de ajedrez

Luego de unas partidas simultáneas, la actriz y cantante Cecilia Rossetto, hija del gran maestro, compartió recuerdos de la trayectoria de su padre.

En la Biblioteca Dr. Antonio Cafiero del Edificio Scalabrini Ortiz, la Universidad Nacional de Lanús (UNLa) llevó a cabo una jornada de homenaje al gran maestro de ajedrez Héctor Decio Rossetto, la que estuvo organizada por la Dirección de Deportes y Recreación, de pendiente de la Secretaría de Bienestar y Compromiso Universitario.

Luego de la realización de unas partidas simultáneas, la actriz y cantante Cecilia Rossetto, hija del gran maestro, compartió recuerdos de la trayectoria de su padre. “Mi abuelo tuvo una vida trágica que le afectó profundamente a mi padre. El padre de mi abuelo falleció cuando tenía apenas algo más de 40 años, al mes de llegar a la Argentina para trabajar en el ferrocarril, en la construcción de un tramo de vías férreas desde Bahía Blanca. Su mujer, mi bisabuela, se quedó sola con tres hijos a principios del siglo XX. ¡Imagínense lo que sería Bahía Blanca en el año 1900!”.

Y continuó contando: “Mi abuelo sufrió la pérdida de su padre cuando tenía 15 años. Años después se casó y tuvo un hijo, mi padre, pero su esposa falleció muy joven. Y ese segundo golpe ya no lo pudo resistir y se abandonó. Se convirtió en un hombre de la calle y no quiso entregar ese hijo a su familia. Por eso mi padre anduvo vagando junto a mi abuelo por muchos años, sin ir a la escuela. Mi abuelo, que era muy culto, le enseñaba griego y ópera, y mi papá dormía en dos sillas en los bares. Después del fallecimiento de mi abuelo, que también murió joven, mi padre siguió siendo un niño de la calle rubio y de ojos claros, y las mujeres de la vida le daban el café con leche, sándwiches y caramelos. Muchas veces dormía en las casas de esas mujeres, a las que siempre él reconoció y nunca dejó que las insulten”.

Agregó Cecilia que “En el Círculo de Ajedrez de Bahía Blanca, donde había sido campeón a los 12 años, lo expulsaron por apostar en una partida un café con leche y un sándwich. Él siempre tenía hambre. Cuando llegó a Buenos Aires dormía en los cines, hasta que su vida empezó a cambiar, gracias a su trabajo y al ajedrez”.

Habla también de dos personajes de la historia: “El Che Guevara era alumno de mi padre y un gran ajedrecista. Mi papá admiraba mucho a Bobby Fisher, que llegó a ser su amigo y a estar en mi casa varias veces. Decía de él que su cerebro estaba sólo para el ajedrez y que era un creador incansable sobre el tablero”.

Finalizada la charla, el director de Deportes y Recreación de la UNLa, Juan Loiseau, le hizo entrega a Cecilia Rossetto de varios presentes, entre ellos una camiseta de la Universidad con el número 10 y su apellido. Además, contó que en 2020 la UNLa organizará un torneo provincial al que le pondrá el nombre del gran maestro homenajeado e invitó a Cecilia Rossetto a concurrir a la inauguración.

A continuación se jugó un torneo de ajedrez rápido.