Alguien de la municipalidad de Avellaneda tiene que ir a la escuela…

O, por lo menos, recorrer el barrio y ubicar la calle Carlota de Dominico. ES LA UNICA CALLE que lleva el nombre de esta benemérita dama, quien fue una de las primeras dueñas de los terrenos donde hoy se ubica el parque Dominico. NO es Estela de Carlotto. ¿Tan difícil es recordar su nombre?

Carlota Brodersen de Dominico

Y… sí. Es difícil, porque parece que a algunos funcionarios no les interesa que hace más de cien años una familia y especialmente una mujer, haya plantado los cimientos de una ciudad, haya fundado escuelas que aún hoy perduran y haya formado una sociedad solidaria, basada en el esfuerzo de los vecinos.

El tema es que, a raíz de la inauguración de la pileta olímpica instalada en el Centro de Alto Rendimiento Deportivo, encavada en el Parque Dominico, la comuna debió colocar carteles anunciando a los vecinos que deseen dirigirse a dicha pileta, lo deben hacer “por ESTELA DE CARLOTTO” (?). Pero no hay ninguna calle con ese nombre. ¡En realidad es CARLOTA DE DOMINICO!

Es la calle que nace en Av. Mitre -en la esquina del Polideportivo Gatica- y termina en Emilio Zolá (bordeando todo el parque hasta que finaliza) Carlota de Dominico – Google Maps. Esto se lo recordamos a los funcionarios, empleados, obreros y todo el que haya tenido algo que ver con los carteles con el nombre equivocado, porque los vecinos conocen muy bien su territorio y están orgullosos de que una calle lleve el nombre de Carlota.

Por lo tanto, hay tarea para el hogar para todos ellos:
Escribir cien veces el nombre Carlota Brodersen de Dominico. Aunque, pensándolo bien, les va a ser dificultoso escribir Brodersen, o sea que lo dejamos asi: Escribir cien veces CARLOTA DE DOMINICO.

Pedir disculpas a Carlota y en desagravio, hacer una vaquita entre todos y depositar flores en el busto que se encuentra dentro del parque.

Pedir disculpas a Estela de Carlotto, porque más de un vecino enojado habrá repetido su nombre en no muy buenos términos.

Y por último, tarea para los jefes:
Deben supervisar minuciosamente todo el trabajo de sus subalternos. Pero esta es tarea para todo el año, aún cuando estén de vacaciones.