Acorde al último informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda, la canasta de bienes y servicios de vacaciones de verano, se encareció 55% en 2018.

En una apertura por segmento de poder adquisitivo, se advierte que las canastas de vacaciones más austeras son las que más aumentaron: en números, la configuración de tipo “premium” muestra un avance del 170,5% en tres años; la canasta vacacional “selectiva” aumentó 177,4%; mientras que la “gasolera” fue la que más se encareció, un 179,8% promedio.

“Además de las consecuencias macroeconómicas negativas de la volatilidad de precios, la misma tiene impactos distributivos: en un contexto de tan amplia separación entre precios y salarios, la caída de poder adquisitivo es cuantiosa y asimétrica en su impacto sobre diferentes segmentos socioeconómicos”, advierte el informe de la Licenciatura en Economía de la UNDAV, que mantiene abierta su inscripción para comenzar a cursar el Ciclo Lectivo 2019.

En este marco, tras tres años de gestión de Mauricio Macri como presidente, el costo de los gastos relativos a las vacaciones de verano aumentó 175% promedio, donde la canasta “premium” avanzó un 170,5%; la canasta vacacional “selectiva” subió un 177,4%; y la “gasolera” aumentó un 179,8%.

“La próxima temporada está signada por lo que ocurre en la economía, con inflación en ascenso y caída del poder adquisitivo de la población, con un dólar que duplica su precio respecto del año pasado. Este escenario plantea ambigüedades para los operadores turísticos y los consumidores. Si bien los datos estadísticos confirman una fuerte contracción de la economía, con caída de ventas minoristas en todos los rubros, los precios de los pasajes de transporte, combustibles, alquileres, hoteles, restaurantes y espectáculos lucen significativos aumentos”, analiza el informe de la UNDAV, respecto a lo que pasará este verano.

El informe universitario apunta, asimismo, que a partir de este año las vacaciones serán más caras para los asalariados: mientras que en 2015 una canasta vacacional estándar equivalía al 102% de un salario promedio, en 2016 esta cifra escaló a 111%, y en la actualidad ya trepó al 132%.

En cuanto a los rubros de entretenimiento, se registran alzas pronunciadas respecto al año pasado, donde, por caso, el costo de una salida con cena aumentó 54%; una salida al cine en la Ciudad de Buenos Aires subió 53%; y una visita al teatro se encareció 48%.

En este sentido, los aumentos en los combustibles son uno de los factores que más incide en el aumento de la canasta vacacional: sólo en un año, se registran incrementos promedio en la nafta de casi 80%.

Todo lo anterior, implica consecuencias directas sobre la capacidad financiera de los sectores medios de poder llevar a cabo las vacaciones.

“Esta situación está modificando la conducta de los veraneantes. El ajuste de las vacaciones incluye viajar menos tiempo de estadía; destinos, hospedaje y pasajes más económicos y resignar gustos durante la estadía. La tendencia es a vacacionar por menores períodos de tiempo frente a la tradicional quincena o mes completo”, concluye el estudio de la Universidad Nacional de Avellaneda.