Auto chico y mujer: perdiste frente a los conductores varones

Marta Portilla para diario La Calle

No es que lo diga ahora, después de muchísimos años de conducir autos en la ciudad, el conurbano, el campo, las rutas o las autopistas. Ya lo había experimentado en mis primeras “maniobras” al volante, cuando era muy joven, pero mi inexperiencia hacía que me sintiera  culpable del avasallamiento, los bocinazos y las encerronas de los hombres. El famoso sentimiento de culpa que nos invade a las mujeres: “algo habré hecho”.
Ahora, con mis años, tengo plena autoridad para afirmar lo que siempre pensé con respecto a las mujeres y a los hombres que manejan. Y es que los varones (casi todos) no toleran ver a una mujer al volante, y apenas detectan que de eso se trata, hacen lo imposible para pasarla a toda costa, encerrarlas con sus autos, dar bocinazos para que se aparten, desconocer la luz de giro, pegar sus autos detrás, acosar con las luces, etc., etc.


No se trata aquí de preguntarse quién maneja mejor, aunque un estudio realizado por el Centro de Experimentación de Seguridad Vial, en Argentina, sostiene que las mujeres manejan mejor que los hombres. Y aunque son más los hombres que manejan, las mujeres protagonizan menos accidentes automovilísticos.

Pero de una cosa estoy segura: las mujeres respetamos TODAS las reglas de tránsito, utilizamos sí o sí el cinturón de seguridad, tenemos más paciencia ante un embotellamiento y somos más prudentes que los hombres. Y cumplimos eficazmente con los 5 pasos que indican los expertos: 1. Detección – 2. Identificación – 3. Evaluación – 4. Decisión – 5. Respuesta.

Por su lado, ellos (casi todos) son muy proclives a incumplir las reglas: toman calles a contramano para llegar más rápido, pasan semáforos en rojo, manejan a altas velocidades -no permitidas- y lo que es peor: manejan borrachos!
Y tienen, además, el terrible síndrome machista de mandar a “lavar los platos” a la mujer que maneja. Pero como no lo pueden gritar a los cuatro vientos, les mandan un mensaje subliminal: bocinazos y maniobras que dicen: “no pasarás”, “no podrás ir delante mío”, “no irás más rápido que yo” …

Por eso, si tenés un auto pequeño, sos mujer y además (como yo) “de la tercera edad”, estás totalmente perdida frente a ellos, y es ahí donde tenemos que demostrar nuestro temple y nuestra capacidad al volante, porque es inadmisible que  a esta altura de la historia, las mujeres sigamos padeciendo constantemente las discriminaciones y los comentarios machistas de los hombres con respecto a nuestra manera de conducir.