Empresa constructora sigue inundando las calles ante la indiferencia municipal

Nadie sabe por qué arrojan tanta agua y arena a las calles, ni tampoco se sabe cuándo terminará este problema que tiene muy enojados a los vecinos de la calle Monseñor Piaggio y Av. Belgrano. Pero tampoco se sabe por qué no actúan los controles municipales.

La empresa constructora – Caputo– lleva a cabo una obra del sindicato UPCN, en lo que fueran los fondos del sanatorio Itoiz -Monseñor Piaggio 136, desde antes de fines del año pasado, por lo que la tolerancia vecinal ya se terminó, pues pensaban que en uno o dos meses ya no arrojarían más agua a la calle que corre desde la obra hasta la avenida Belgrano, para sumergirse en la boca de tormenta ubicada en esa avenida, a pocos metros de la calle Alsina. Se puede comprobar la “laguna” que se forma frente a la sede del comité de la UCR de Avellaneda, Av. Belgrano 732.

“No es agua solamente -aclara un vecino- hay días en que corre barro, arena y cemento, que obstruyen las rampas de discapacitados e impiden el paso de los peatones, ya que para cruzar deben saltar para no meterse en el agua”.

“Ahora colocaron unos caños que salen de la obra y llegan a Belgrano. Hacen lo que se les da la gana y nadie les pone freno”, manifiestan los vecinos, ya cansados de hacer denuncias a la municipalidad y al encargado de la obra, quien trata muy mal a quienes se acercan para hacer el reclamo.

“Mañana vamos a ampliar la rampa de discapacitados para que nadie se moje”, le manifestó el encargado de la obra a una vecina en tono de burla, lo que acrecienta el enojo de los damnificados, ya que “al pisar el barro, lo llevamos al interior de nuestras casas y ya ha habido accidentes de personas mayores que resbalaron al pisar el barro”.

¿Quién es el responsable de esta anomalía en pleno centro de la ciudad? ¿La empresa constructora? ¿La municipalidad? ¿El sindicato UPCN?
Existe en la Municipalidad de Avellaneda, la Dirección General de Concientización y Gestión de Residuos Reciclables, que depende de la Secretaría de Gestión y Promoción de Tratamiento de Residuos Reciclables. Mucho “ruido y pocas nueces”, mucho nombre para una repartición que, aparentemente, no se ocupa de los residuos que esta empresa larga a la calle.
También existe la Dirección de Inspección General, pero nadie actúa en favor de los vecinos y el silencio de parte de éstos, hace que los vecinos se sientan indefensos.