Gravísimo: Denuncian a un cura del Colegio Sagrado Corazón de Dock Sud por abuso sexual a alumnos durante las confesiones

Las denuncias concretas son dos y están radicadas en la Comisaría N°3 de Dock Sud, caratulándose la causa como abuso sexual. Los casos, hasta ahora, serían cinco y no se proporcionó el nombre de las víctimas, pero sí el del victimario identificado por los denunciantes como el sacerdote Higinio Grau a quien las autoridades de la escuela prometieron desvincular. 

Todo esto está ocurriendo a días apenas de conocerse el decreto que presentó el Papa Francisco con 19 puntos que remarca que “los delitos de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor” (?) y deben ser denunciados por obispos y religiosos.

El colegio Sagrado Corazón, ubicado en ubicado en Nicolás Avellaneda 1240, de Dock Sud

De acuerdo a la denuncia, una de las menores le contó a su madre que el cura la “llamó a confesarse. Al estar sentada junto a él “le tocó las manos y las piernas, la agarró del cuello y le refirió que era linda y que la próxima vez que concurriera a confesar iba a cerrar las puertas y ventanas e iban a estar solos”.

“Fue la primera vez que mi hija fue a confesarse. Se sentó al lado de él y el hombre le tomó las manos, acercó su silla y comenzó a acariciarle las piernas. Las caricias no paraban, el cura le apretó las rodillas y comenzó a decirle que era muy linda y hermosa. Además, le preguntó si alguien se lo había dicho alguna vez. Luego, la tomó del cuello y acercó su cara a la de ella”, contó la madre de la víctima a Crónica.

Cuando la situación se hizo pública, otros estudiantes se animaron a hablar con sus padres y relataron que fueron víctimas de situaciones similares, donde, además de la nena de 12 años que denunció abuso, hay otra niña

Otra de las chicas que se animó a hablar relató: “Antes de sentarme al lado del cura, corrí la silla porque me parecía que estaba muy cerca de él. Sin embargo, él la agarró y la acercó hacia su persona. Me preguntó mi edad y cuando le dije que tenía 15, me dijo que parecía de 18. Apoyé mis manos en mis piernas y él puso su mano sobre las mías. Me puse muy incomida, miraba más mi cuerpo que mi cara”.

La restante denunciante manifestó: “Me sacaron del aula para confesarme y me pareció raro porque nunca lo pedí. Cuando me senté al lado de él, me preguntó si tenía novio. Me dijo que era muy linda. Me agarró de la cabeza, me dio un beso en el cachete. Las ventanas estaban tapadas con cortinas y la puerta estaba cerrada. Fue un momento muy incómodo”.

La denuncia fue caratulada de abuso sexual. El sacerdote permanece en libertad y aún no hubo respuesta formal del establecimiento, ubicado en Nicolás Avellaneda 1240, aunque las autoridades prometieron a los padres desvincularlo.

Tampoco se ha hecho público el correspondiente descargo de las más altas autoridades de la diócesis, quienes tienen la obligación de recibir las denuncias de pedereastía y actuar en consecuencia.

Francisco obliga por decreto a obispos y religiosos a denunciar casos de abusos en la Iglesia

A través de un documento compuesto por 19 artículos Francisco remarca que “los delitos de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor”.

El papa Francisco dispuso este jueves que todos los religiosos católicos están obligados a denunciar casos de abuso sexual, a partir del decreto que busca combatir ese delito y a sus encubridores.

También estableció que en 2020 todas las diócesis deben contar con un “mostrador” de acceso público para recibir denuncias de pederastía y llevar un registro de esos documentos.

El decreto “Vos estis lux mundi (“Ustedes son la luz del mundo”) está compuesto por 19 artículos, y el Sumo Pontífice remarca que “los delitos de abuso sexual ofenden a Nuestro Señor, causan daños físicos, psicológicos y espirituales a las víctimas, y perjudican a la comunidad de los fieles”. A partir de este decreto, denunciar abusos en la Iglesia católica no será una violación del secreto profesional. También prohibió cualquier perjuicio, represalia o discriminación contra quienes denuncien acosos, porque a ellos “no se les puede imponer voto de silencio alguno”.

Según la nueva norma, que entrará en vigencia el 1 de junio, cualquier religioso que tenga información sobre un posible caso de pederastía “tiene la obligación de informar” a sus superiores, así como de las omisiones y encubrimiento en la gestión de los casos de abusos.

También ratifica la presunción de inocencia para las investigaciones, no altera las penas ya dispuestas por las leyes de la Santa Sede y mantiene como “absoluto e inviolable” el secreto de confesión.

El decreto, que regirá “ad experimentum” por tres años, abarca no sólo el acoso y la violencia contra los niños y los adultos vulnerables, sino también la violencia sexual y el acoso resultante del abuso de autoridad, así como la tenencia de pornografía infantil. Y también incluye cualquier caso de violencia contra las religiosas por parte de clérigos, así como el caso de acoso a seminaristas o novicios mayores de edad.