Hoy rematan el complejo “Elefante Blanco” de Avellaneda, en medio de acusaciones de “gran estafa”

Los avellanedenses lo bautizaron Elefante Blanco por la dimensión de la obra, paralizada desde hace años. Su verdadero nombre: Estrella del Sur (el cual ya nadie recuerda), está ubicado sobre la avenida Hipólito Yrigoyen al 800. Un  el complejo de departamentos en torres, cuyos propietarios en fideicomiso aseguran haber sido estafados, aunque les han prometido que recibirán un 60% de lo que invirtieron. Hoy se llevará a cabo el remate con una base US$20 millones.

El complejo se convirtió en una mole de cemento abandonada que golpea el rostro de quienes transitan por el lugar y contrasta con el paisaje urbanístico de una ciudad en crecimiento. 

El proyecto se inició en 2009 por Bapro Mandatos y Negocios, el Círculo Inmobiliario Emprendimientos y Bainter, encargados de organizar el fideicomiso, construir y vender las unidades, junto con adherentes que abonaron una suma mensual por la posesión, Las obras se iniciaron en enero de 2010, pero dos años y medio después empezó el desfase entre el ritmo de actualización de las cuotas y la inflación, que complicó cumplir con los plazos y el monto de los pagos mensuales: 287 beneficiarios abandonaron el proyecto. Hay casi 1.000 acreedores, entre propietarios y proveedores de materiales. En 2017 el Juzgado Nacional Comercial N° 12 decretó la liquidación del fideicomiso.

El faraónico proyecto era por demás atractivo: involucraba 104.000 metros cuadrados, con cuatro torres de 27 pisos cada una, gimnasio comunitario, sauna, guardería y jardín de infantes, parque de juegos infantiles, dos piletas (una al aire libre y la otra interior climatizada). Pero “no todo lo que brilla es oro” y el complejo se convirtió en una mole de cemento abandonada que golpea el rostro de quienes transitan por el lugar y contrasta con el paisaje urbanístico de una ciudad en crecimiento.

¿Cómo se llegó a este triste final? Fuentes de Bapro señalaron a Télam que la obra se paralizó porque “la cantidad de adherentes al fideicomiso se redujo drásticamente en los últimos años previos a su liquidación judicial, como también se redujeron los aportes de fondos para avanzar con las obras. Poner la situación de insuficiencia patrimonial del fideicomiso en manos de la Justicia fue el único remedio para garantizar la resolución imparcial de los conflictos existentes”. Explicaron que si no llegara a venderse, el juzgado puede bajar la base y volver a ordenar el remate.

marta portilla/diario La Calle