La calefacción del habitáculo

(Pequeños detalles para conducir “calentito” y seguro)

¡Qué chiflete! Diría un porteño del 1900. Me gusta mucho pensar en esto de ubicarnos 100 o 150 años atrás y preguntarles a esos aventureros que intentaban construir un “carruaje” pero esta vez sin que sea tirado por caballos. – ¡Si vas a crear un carro móvil, dotado de un motor que se mueve mediante pequeñas pero constantes explosiones que producen fuerza! – … ¡Aprovechá y usá ese calor para calentar el habitáculo querido! Bueno, no fue hasta 40 años después de la aparición del primer auto que se comenzó a implementar distintos sistemas para hacer más placentero el viaje en “esa cosa rodante”. (Aclaro que yo no puedo crear ni un sándwich, es pura envidia lo mío).
Hoy en día se pueden modificar las condiciones de temperatura y humedad del interior, ayudando al sistema frío/calor con la ventilación, las salidas de aire hacia el exterior y la tecla de re-circulación del mismo; esto último en los casos que queramos evitar malos olores o entradas de partículas desde afuera. Para el caso de la calefacción, se hace pasar el calor por un pequeño radiador y se impulsa aire caliente con un ventilador hacia los ocupantes. Tan sencillo como eso.

La climatización adecuada además, ayuda a evitar la fatiga y las distracciones al volante, ayudando en una mejora de la seguridad vial. El problema de la inadecuada calefacción puede estar cuando el vehículo está parado y con el motor regulando solo. En estas condiciones, las emisiones de monóxido de carbono (CO) son especialmente importantes. El CO es un gas incoloro, altamente tóxico y que puede generar la muerte cuando se respira a niveles elevados. Por este motivo, es recomendable que si se va a estar cierto tiempo con el vehículo parado, con o sin calefacción, alguna ventanilla esté ligeramente baja para mejorar el aire ventilado del habitáculo.
Otro problema de llevar la calefacción al máximo es que la visión se empaña; quiere decir que los cristales, en contraposición por el frío del exterior con el calor interior, se pueden empañar y dejar al conductor sin visión. Se puede producir un malestar si las salidas de aire orientadas al pecho o a la cara del conductor ocasionan algunos problemas en él. Puede ocurrir sequedad de los ojos, congestión nasal, dolor de cabeza, etc. El bienestar del conductor y de los pasajeros se ve afectado, además de que agudiza los problemas respiratorios. Se reduce la capacidad de concentración y aumenta la fatiga. O sea, que el conductor se sentirá mucho más pesado a la hora de conducir si el coche está a una temperatura demasiado cálida. Además, se favorece la aparición de somnolencia.

En cuanto al rodado en sí, pueden aparecer problemas en los filtros. El excesivo uso de la calefacción puede hacer que tengamos que cambiar los filtros más a menudo y también se produce un mayor consumo de combustible. Como la energía que se consume es mayor, esto se traduce a un mayor gasto de dinero en combustible, poco, pero gasto al fin.
Federico González
Licenciado en Accidentología y Prevención Vial
e-mail: federicogonzalez1976@hotmail.com