Nadie tuvo 20 millones de dolares en mano y el Elefante Blanco de Avellaneda no se remató

Este martes al mediodía estaba proyectada la subasta en la oficina de Subastas Judiciales de la Corte Suprema de la Nación ubicada en Jean Jaures 550 de CABA. Adentro, jueces, martilleros, autoridades del Bapro, del Círculo Inmobiliario y de la empresa de ahorros Bainter. Afuera, un grupo de damnificados que representaban a las casi mil familias estafadas. Nadie ofertó y el fideicomiso no se remató.

Una nueva etapa comienza ahora envuelta en más imprecisiones que certezas, para mal de los damnificados que esperaban este desenlace. pues lo que quieren es que se les devuelva, indexados a los índices actuales, la totalidad del dinero que pagaron en cuotas. Pero la ley marca que, al no haber oferentes en el primer llamado, se debe repetir la operación, esta vez con una base menor que podría reducirse en un 25%.

La falta de oferentes es lo que muchos deudores preveían: no ofertar para reducir la base y así rematar el complejo a menor valor, lo que consideran “una trampa”. La pregunta que muchos se hacen es: ¿Quién pagaría más de 20 millones de dolares para adquirir una propiedad de la cual no se sabe en qué condiciones fue construida, ni cuál es su estado actual, después de tantos años de paralizada? Además: ¿Quién tiene 20 millones de dolares en blanco para iniciar el negocio?

Una de las damnificadas explicó que “Los propietarios cumplimos los planes de cuotas en tiempo y forma. El problema fue que en 2012 se detiene la obra y ante la incertidumbre no se pagó nada. Nos mintieron, nos dijeron que en 3 años teníamos la casa y no la tenemos. ¿Cómo íbamos a seguir con un plan de cuotas nuevo sin saber qué iba a pasar, con mucha desconfianza en el grupo Bapro?”.

Las acusaciones apuntan al grupo Bapro Mandatos y Negocios, a quien los propietarios, debido a los problemas, le propusieron dejar de pagar 3 meses. “Estuvieron de acuerdo, para ver si se podía tener un plan nuevo y terminar una torre para venderla o habitarla. Pero después, Bapro dijo que como no pagábamos no tenía ningún ingreso y ahí directamente lo mandó a remate, y el juez en 48 horas le hizo caso”, señalaron los propietarios a Telam.

Para algunos, el remate es la única solución para darle destino a la mole de cemento de Avellaneda. Para otros, subastarlo es una “operatoria tramposa”, pues si fracasa otro llamado, el complejo se remataría sin base, lo que perjudicaría enormemente a los deudores.

marta portilla/diario La Calle