El INTA Avellaneda, junto con la Oficina de Desarrollo Local de Berisso, realizó un taller sobre plantas nativas en el Vivero de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ).

Las plantas nativas son aquellas que crecieron en un lugar determinado antes que llegue la llamada civilización, muchas especies evolucionaron para crecer y florecer con nuevas condiciones climáticas y de suelo. Pero en todos los casos es clave saber cuáles son para convivir en una armonía junto con la naturaleza. En esto trabaja el INTA AMBA con técnicos de Avellaneda y Berisso quienes realizaron recientemente un taller sobre esta temática en el vivero de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), en donde más de 30 cooperativistas del Programa Hacemos Futuro se capacitan para la producción de plantas y árboles, y desarrollan una huerta agroecológica en el marco de las acciones de promoción de la Economía Social y Solidaria.

El vivero se encuentra en el Campo de Deportes de dicha Universidad, en la zona casi lindera a la costa de Bernal (“de la autopista hacia el río”), en un sector que dispusieron para el desarrollo del proyecto.

Para Ángel Mallagamba, coordinador del espacio de formación, allí se da lugar a la capacitación con el desafío de desarrollar un proyecto productivo. En esta etapa inicial el vínculo con el INTA consistió en el asesoramiento sobre la temática específica de viverismo y particularmente las plantas nativas para tener mayores elementos a la hora de definir el perfil específico del vivero, coincidieron los técnicos.

Mariana Moricz, a cargo del INTA Avellaneda, ponderó “el rol de articulación que realizamos con las universidades públicas para el trabajo con la comunidad”.

Marcelo Miranda, de la Oficina del INTA Berisso, detalló que “las plantas nativas son aquellas que se alojan en las costas del Río de la Plata y que acompañaron a las comunidades autóctonas mucho antes de todo tipo de conquistas”.

“Son las que forman los ecosistemas naturales que debemos proteger. Y por sólo nombrar a las más conocidas pueden destacarse el tala, el ceibo o el ombú”, agregó Miranda.

En este sentido se hizo hincapié en la importancia de reconocer sus usos: “Muchas veces no sabemos que se pueden ingerir sus tallos, hojas y flores o que tienen propiedades medicinales”, dijeron los disertantes.

Pulmones verdes

Muchas de estas especies pueden encontrarse, aún en la actualidad, en terrenos baldíos, jardines de las viviendas sin saber de su existencia: “Se desarrollan de manera silvestre o en las huertas donde por desconocimiento se las consideran malezas y no se las rinde en todo su potencial”, explicó Miranda.

Se considera indispensable fomentar el cultivo de las plantas nativas en la huerta, jardines o viveros ya que ayudan a crear pulmones verdes insustituibles en el territorio.

El técnico del INTA Berisso sumó que “es clave destacar la diversidad de plantas nativas que forman parte de nuestro patrimonio cultural. Por eso debemos cuidar mucho estos espacios, y la mejor manera de hacerlo es con conocimiento sobre lo que tenemos”.

Agregado de valor

Otro punto importante radica en el agregado de valor como llave para la comercialización: con las plantas medicinales pueden realizarse preparados sencillos o ungüentos.

Y a las aromáticas al secarlas sirven para utilizarlas en diferentes usos e incluso es muy recomendable realizar preparaciones de licores con plantas nativas.