El alquiler de pisos en la actualidad es una autentica realidad que nos afecta a todos. Es extremadamente probable que en algún momento de nuestras vidas nos veamos en la situación de alquilar nuestro piso, o bien de buscar un piso de alquiler para entrar a vivir.

Esto se debe directamente a los cada vez más abusivos precios de las hipotecas y a evitar la presión que supone no poder pagarlas y acabar viéndonos desahuciados de nuestro hogar. Alquilar un piso suele ser una opción más barata (según el lugar) y podemos adaptarnos a nuestras necesidades y circunstancias. Si no podemos pagar el alquiler, podemos buscar uno más barato, por ejemplo.

Desde el punto de vista del arrendador, es decir, la persona que posee el piso y lo pone en alquiler, esto puede suponer unos importantes ingresos extra, con los que podemos pagar cualquier imprevisto o incluso nuestra propia hipoteca. Muchos dueños hacen esto para rentabilizar su piso o, a menudo y por desgracia, para poder pagarlo.

Dentro del ‘negocio’ del alquiler de pisos, existen dos opciones. Hablar con una inmobiliaria para que se encarguen de gestionar todo lo relacionado con el alquiler de nuestro piso, o bien llevarlo por nuestra cuenta. Este sistema de alquiler es conocido como alquiler dueño directo. A continuación, indicamos sus principales ventajas y beneficios.

Toma de decisiones

La ventaja principal de un alquiler de dueño directo es que tú como propietario tienes toda la toma de decisiones bajo tu mano. Decides a qué hora se programan las visitas, cuando entrevistarte con los interesados en alquilar tu piso, etc.

También disfrutas enteramente de todos los beneficios de alquilar el piso, sin tener que compartirlo con nadie. Por último, destacar que al entrevistar tú mismo a los posibles inquilinos, sabes de primera mano si son los adecuados para acabar ocupando tu vivienda.

Negociación directa

Cuando dejamos a una inmobiliaria la tarea de alquilar nuestro piso, son ellos los que negociarán con el candidato a ocupar la vivienda todas las posibles condiciones, contratos y clausulas. Temas como la señal o fianza, las mensualidades, las fechas de pago, etc., se escapan de nuestro control trabajando con una inmobiliaria.

También de esta forma evitamos un desfile constante de personas por nuestra casa. De esta forma los únicos que ocuparéis vuestro piso hasta que sea alquilado seréis tú y los potenciales inquilinos.

Adiós comisiones

Una de las cosas que sin duda más nos duelen cuando trabajamos con una inmobiliaria son las indeseables comisiones. Lo malo de estas es que son lo que da beneficio a las inmobiliarias, por lo tanto, son innegociables si accedemos a trabajar con ellas.

Con los alquileres de dueño directo nos ahorramos estas dichosas comisiones, yendo el dinero del alquiler íntegro a nuestro bolsillo. Además, sin contar con estas comisiones podemos establecer un precio realista para nuestro alquiler, sin miedo a tener que compensarlo para que nos quede un beneficio interesante.

Con estas tres ventajas principales, recomendamos de forma activa trabajar bajo este método. Nos ahorraremos una gran cantidad de problemas y estaremos mucho más tranquilos con el alquiler de nuestro piso.